El «delirio erótico» de la sociedad

Por @kurenai_alex

Este martes 2 de septiembre se dieron por concluidas las Nuevas reflexiones sobre cine mexicano, una serie de charlas dirigidas por la Doctora en Historia Adriana Fernández. El tema a tratar versó sobre la transición de la prostituta hacia la mujer fatal dentro del cine mexicano.

Como parte de su exposición, la Dra. Fernández destacó la simbiótica relación existente entre los argumentos del cine mexicano, desde sus inicios, con el personaje de la prostituta. Cabe señalar que la primer película sonora del cine mexicano no fue otra que Santa, dirigida en el año 1931 por Antonio Moreno, basada en el libro del mismo nombre de Federico Gamboa.

Dra. Adriana Fernández en la presentación de Sensualidad de Alberto Gout en la Cineteca Nacional de México

Asimismo, destacó que el auge de las películas arrabaleras tuvo lugar durante el alemanismo (1946-1952), época en la que la vida nocturna en México alcanzó un máximo histórico. Por otra parte hizo mención a las características preponderantes de la mujer fatal que protagonizaba dichas películas: generalmente mujeres materialistas, despiadadas y liberadas sexualmente que se encuentran en una situación poco favorable debido a las circunstancias, puesto que la mayor parte de estas cintas recurre a la idea de la «inocencia mancillada» y la compasión para generar empatía en el público. Sin embargo, la película mostrada para el cierre de estas conferencias, Sensualidad (1951) de Alberto Gout, trató de romper esos esquemas generales presentado a una mujer que escapa de este promedio, posee las características negativas asociadas al personaje de la femme fatal pero carece de moralidad y arrepentimiento.

La película de Gout protagonizada por la vedette cubana Ninón Sevilla y uno de los grandes iconos de la época de oro y Fernando Soler, es una excelente muestra de thriller de los 50. Aunque en la actualidad muchas de las situaciones pueden resultar poco creíbles e incluso risibles; lo cierto es que la manera hiperbólica en que Gout retrata a sus personajes obedece por completo a su estilo, intención y al contexto histórico en el que se desenvuelven sus personajes. Es imposible que el espectador se confunda y genere sentimientos encontrados, puesto que el bueno es realmente bueno y el malo es muy, muy malo.

Fotograma de Sensualidad (1951) de Alberto Gout

Con ello queda perfectamente claro el hilo de la historia, el juez más recto de la ciudad se ve corrompido por la mujer más sensual, en una venganza siniestra que ésta última trama como revancha contra aquel que la sentenciara a dos años de prisión por un crimen menor: el robo de 10 mil pesos.

La película inicia con una interrogante planteada por la propia Ninón, quien encarna a la sensual y perversa Aurora: «¿cómo fue que llegué a esto?». Y con esa pregunta como detonante, somos arrastrados por Gout a una historia de decadencia, en la que cada uno de los actos del protagonista, el juez  Alejandro Luque, lo conduce a un nuevo abismo de corrupción y desolación que arrastra consigo a todos quienes lo rodean.

Esta película cuenta con un argumento en espiral perfectamente trazado. Todos los personajes evolucionan, y se transforman debido a la injerencia, directa o indirecta, de Aurora en sus vidas; pese a ello, ella no presenta el más mínimo cambio. Ninón Sevilla encarna aquí a una mujer completamente dueña de sí, capaz de todo con tal de obtener hasta el más mínimo de sus caprichos y cuya sólo existencia hace tambalear el piso que toca. Desde luego tanto su actuación como la del resto del elenco es encomiable, aunque claro su inexperiencia queda al descubierto frente a los grandes como los tres hermanos Soler o la inigualable Andrea Palma, quien en esta ocasión interpreta a la resignada y muy bondadosa esposa del juez, a quien no le importa subyugarse en favor del bienestar de su marido.

Fotograma de Sensualidad (1951) de Alberto Gout

El obvio enfrentamiento entre dos generaciones, entre la juventud y la experiencia, la sensualidad y la decadencia física se hacen presente por medio del vestuario de las actrices, sus movimientos e incluso su lenguaje.

Por otra parte, la película fotografiada por Alex Philips es visualmente atractiva, aunque hay un par de escenas en las que vemos la sombra del micrófono detrás de los personajes, esos nimios detalles no le restan técnica, sobre todo a la secuencia final, en la que nos movemos, junto con la protagonista en un oscuro pasaje tratando de huir de su captor.

Otro elemento favorable y digno de análisis es la música, que juega un papel fundamental. Lejos de los clásicos números musicales, tan recurrentes durante la época de oro del cine mexicano, esta película presenta además dos factores destacables: el leitmotiv y la combinación diegética/extradiegética.

Secuencia de la película Sensualidad (1951) de Alberto Gout, con Sensualidad de Bobby Capó de fondo

El leitmotiv es una melodía estridente que inicia con violines y violas como instrumentos principales, sigue con trombones, percusiones y remata con chelos y contrabajos para acentuar la gravedad de la situación; y aparece no como tema de alguno de los personajes, sino para enmarcar situaciones de peligro. El director se encargó así de advertir de forma sonora a su público el momento exacto en el que una situación peligrosa se acerca, y a continuación las imágenes en pantalla confirman la notificación previa.

En tanto la combinación diegética/extradiegética nos sumerge en el desarrollo de historias paralelas: vemos así el progreso de la relación del juez con la vedette, y su incorporación al presente en un punto álgido de la historia, acompañados de Sensualidad, tema interpretado por Bobby Capó, quien actúa como él mismo en la película.

Fotograma de Sensualidad (1951) Alberto Gout

Esta película es digna de un análisis profundo, pues toca una gran variedad de temas al tiempo que se compone de un lenguaje cinematográfico estilizado y profesional.

Es un acierto que la Cineteca Nacional presente estas funciones de forma gratuita, y permita además el análisis junto a la interacción con el público.

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