«A todo se acostumbra uno, a todo menos al trabajo»

Por kurenai_alex

Con la participación del director Juan Carlos Rulfo, la editora Valentina Leduc, y la conducción del cineasta Juan Antonio de la Riva, este jueves 24 de octubre se presentó En el hoyo, como parte de las conferencias Conversando con nuestros cineastas, realizadas en la Cineteca Nacional de México para acercar al público a los creadores del cine.

Carlos Rulfo y Valentina Leduc en Conversando con nuestros cineastas
Foto de Manuel Pineda

Grabada entre los años 2003 y 2005, En el hoyo es una producción mexicana que, de acuerdo con su director, trata de mostrar la parte humana dentro de las monumentales construcciones del segundo piso del Periférico, obra realizada por el gobierno del entonces Distrito Federal con la finalidad de agilizar la movilidad de los ciudadanos.

Desde el inicio la cámara de Rulfo se acerca a los constructores y su espacio de trabajo como un personaje más. No existe en la película la pretensión de mostrarnos de manera naturalista la realidad de quienes exponen sus vidas, con precarias formas de seguridad física y social, para concretar las construcciones que se les atribuyen a otros; la película, por el contrario, sumerge al espectador en las rutinas, los pensamientos, los deberes y las percepciones de los trabajadores.

Juan Antonio de la Riva en Conversando con nuestros cineastas
Foto de Manuel Pineda

Cada encuadre establece un diálogo entre el espectador, el personaje en pantalla y el ambiente en que se mueven. La estructura de la película nos lleva siempre a los escenarios detrás de lo evidente: quien construye la obra, pero también, quién es ese personaje detrás de su papel como constructor; pues al mismo tiempo que la cámara nos adentra en las entrañas del monstruo en construcción, nos lleva también a conocer la intimidad de quienes lo constituyen. El movimiento y el paso del tiempo son elementos visibles a través del avance de la obra, pero también en la relación construida entre los personajes, que fungen como protagonistas de la historia.

La edición del material contribuye enormemente a brindarle movilidad al metraje, los timelapse, las tomas aéreas, los encuadres desde puntos elevados, y los recorridos a lo largo de las zonas de trabajo ilustran además ese otro mundo que se encuentra detrás de las barreras de seguridad vial: un mundo que ignoramos por completo en nuestro papel externo a él.

En contraste con la cohesión que existe entre todos los trabajadores, que conocen sus funciones y las desempeñan con precisión, de acuerdo a las herramientas que poseen, vemos también el desastre detrás de las barreras. Los accesos viales saturados, el ruido de los cláxones, la molestia de transeúntes, conductores y policías de transito, enfurecidos contra los constructores pero al mismo tiempo completamente ajenos a ellos. El tiempo en la construcción se mueve distinto.

Es en este punto que la mezcla de sonido juega un papel clave. Construida con los sonidos de la propia construcción, es capaz de crear melodías que saturan el oído y nos ayudan a reconocer los silencios, incluidos en la película como otra capa de contraste: la contaminación auditiva en contraposición al silencio y la tranquilidad.

Sin duda esta es una película documental interesante y novedosa que trata de ofrecer una perspectiva más amplia de uno de los mundos existentes en esta caótica e inmensa ciudad sin caer en el dramatismo o en la sobre exposición de los temas lacrimógenos festivaleros.

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