La obra maestra de Isao Takahata
Por kurenai_alex
La frialdad de los sentimientos humanos, la guerra, la pérdida de la inocencia y la comprensión del significado de la muerte a través de una conmovedora historia es lo que muestra Isao Takahata en: La tumba de las luciérnagas (Hotaru no haka).

Esta película del año 1988 es uno de los retratos más impresionantes, realizado en forma de animación, que muestra perfectamente las consecuencias de uno de los acontecimientos que paralizaron una parte del mundo: la Segunda Guerra Mundial, y su impacto a nivel económico, humanista y sociocultural.
Desde las primeras escenas el corazón se paraliza con la visión de un pequeño de 14 años que pierde la vida en una estación de tren, mientras la gente camina indiferente o asqueada a su alrededor. Al verlo, los guardias, sólo pueden exclamar «otro muerto»; en una época en la que los muertos eran historia de todos los días ya no existía cabida para la sorpresa o la compasión. Pero, detrás de cada uno de los cadáveres que amanecían en las calles había una historia, y ese relato es el que transmite Takahata.

Seita, de 14 años, y su hermanita Satsuko de apenas cuatro años quedan desamparados luego de un bombardeo en la zona de Kobe. Su padre, oficial de la marina, se encuentra en el frente, y su madre pierde la vida al quedar malherida en un bombardeo. Así los dos pequeños quedan bajo el resguardo de su tía. Lo único que llevan consigo son las últimas reservas de alimentos que guardaban en casa y los kimonos de su madre, que tienen que vender para conseguir comida. Mientras tanto, a costa de tener que ocultar su propio tormento, Seita, intenta por todos los medios mantener la muerte de su madre en secreto para evitar que su hermanita se enfrente a ello.
Durante la crisis es cuando se aprecia la verdadera naturaleza humana, y pronto la tía comienza a sentirse fastidiada por la presencia de los niños, que si bien no aportan nada al hogar, hablando en términos económicos, sí que consumen los escasos insumos con los que cuenta la familia. Cansado del acoso de su tía, Seita decide que lo mejor es vivir por su propia cuenta haciéndose cargo de su hermana. Por desgracia, el niño no alcanza a calibrar las consecuencias que pueden implicar sus decisiones.

La tumba de las luciérnagas es un retrato particular que engloba de forma general la historia de miles de personas en los años 40. Si bien puede parecer una historia cruda y demasiado explícita para ser considerada cine infantil, lo cierto es que es precisamente por ello que resulta tan ilustrativa. Los Estudios Ghibli siempre se han caracterizado por plasmar en sus animaciones historias que no subestiman a los niños, sino por el contrario los conceptualiza como seres pensantes capaces de reflexionar acerca de todo tipo de situaciones, por medio de la animación. Pese a ello, en México, la clasificación de la película se mantiene en «no recomendada para menores de 12 años».
La película de Takahata está basada en el libro de Akiyuki Nosaka, que lleva el mismo título. El autor de la novela intentó plasmar sus propias impresiones basándose por completo en los acontecimientos a los que se vio sometido en el período de la guerra, lo que convierte a esta historia en una reseña semi biográfica. Por ello, mas que centrarse en mostrar las escenas clásicas de los soldados muriendo en el frente, los mandatarios sufriendo desde sus oficinas o los colosales enfrentamientos entre los ejércitos, La tumba de las luciérnagas se encarga de realizar una fotografía de la indiferencia frente al sufrimiento ajeno desde un punto de vista íntimo y personal.
Con esta película los Estudios Ghibli, salieron por completo de los esquemas establecidos en sus producciones anteriores, (de hecho también en las que realizaron posteriormente). Pese a la crudeza del tema tratado, la paleta de color continúa con los esquemas regulares de Ghibli: colores cálidos y brillantes que contrastan con las trágicas escenas. El diseño de personajes cuenta con tintes más realistas, dejando de lado los dibujos de pieles pulidas y perfectas.

Pese al reconocimiento mundial, los galardones recibidos y las críticas favorables, la fama que alcanzó la película entre el público se vio un tanto opacada por la popularidad que adquiriera Mi vecino Totoro, película de Hayao Miyazaki, lanzada también por Ghibli el mismo día que La tumba de las luciérnagas. De acuerdo con las declaraciones de ambos directores lo que intentaban era mostrar las contrastantes perspectivas de la vida infantil desde dos puntos de vista totalmente distintos; sin embargo, ello perjudico el impacto que podría haber generado la película de Takahata.
Mientras que Mi vecino Totoro se posicionó rápidamente en el gusto del público, La tumba de las luciérnagas se quedó rezagada por completo, sobre todo en cuanto a merchandising se refiere. Hoy la imagen de Totoro es el logotipo oficial de los Estudios Ghibli, y existen tantos artilugios de este personaje, que ha trascendido fronteras y generaciones, como granos de arena en el mar. En las convenciones de animación, las tiendas especializadas y hasta en los centros comerciales podemos ver tazas, mochilas, peluches, ropa, gorras y demás artefactos misteriosos que se relacionan con el personaje. Totoro se ha vuelto tan conocido que incluso hizo su aparición en una película de Toy Story de Walt Disney Pixar.

En cambio, el éxito que rodeó a la película de Takahata fue moderado, y no se acerca ni un ápice a la enorme cantidad de fanáticos que generó la película de Miyazaki.
Desde luego ambas animaciones tienen su propio crédito y cuentan con distintos puntos a favor. No cabe dudad que Mi vecino Totoro es también una magnífica animación. Pero la historia que Takahata se atrevió a mostrar es de un estilo mucho más reflexivo, lo que obliga de cierta forma al espectador a enfrentarse con una realidad que continúa vigente hasta nuestros días y a la cual estamos acostumbrados a escapar; puesto que el tema del nacionalismo como pretexto para desencadenar las encarnizadas luchas entre iguales, la violencia, injusticia y el individualismo, no son situaciones que se hayan terminado con la Segunda Guerra Mundial
En años recientes, con motivo de la conmemoración del 60 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, la NTV lanzó una versión de esta historia en live action, dirigida por Toya Sato. Y en 2008, Taro Hyugaji realizó su propia versión. Mas ninguna de las dos cintas fue capaz de lograr el efecto de la versión animada, que es por mucho una de las mejores películas realizadas por los Estudios Ghibli, una cinta reflexiva con tintes humanistas, y un retrato perfecto de la sociedad en general.
Título: Hotaru no haka; País: Japón; Género: animación/drama; Director: Isao Takahata; Guión: Isao Takahata y Akiyuki Nosaka (basados en la novela homónima)























