Noroi

Una película de terror que sí asusta

Por @kurenai_alex

«Los nombres de personas y organizaciones en esta película han sido parcialmente cambiados. Este video se considera perturbador para el espectador […] En 2004 Kobayashi realizó su último trabajo documental: The curse. Después de eso, el 12 de abril la casa de Kobayashi se incendió. Su esposa Keiko fue encontrada entre los escombros; sin embargo Kobayashi fue declarado desaparecido. Se desvaneció misteriosamente…»

Así es como empieza Noroi: The curse, de  Kôji Shiraishi, director japonés que ha incursionado en el género de terror creando películas de todos los estilos de esta categoría. Shiraishi nació en Fukuoka en el año de 1973. Su carrera comenzó como asistente de director para películas como:  Mizu no naka no hachigatsu  (Agosto en medio de la lluvia), de Gakuryū Ishii en 1995, y Waterboy de Shinobu Yaguchi en 2001. 

Desde el principio el trabajo de Shiraishi se vio influenciado por directores como John Carpenter, Brian De Palma, Abbas Kiarostami y Sam Raimi.   Partiendo de estos antecedentes él creó su propio estilo de cine, que se caracteriza primordialmente por combinar las cintas serie B con las clásicas historias de terror japonés y sus fantasmas surgidos de leyendas urbanas. Entre las cintas más importantes del director se encuentran: Ju-rei: The Uncanny en 2004, secuela de la famosa Ju-on mejor conocida como La maldición, y Carved en 2007, cinta que narra la leyenda del fantasma de una mujer que aterroriza un pequeño poblado en busca de venganza luego de haber sido desfigurada en vida. 

Marika Matsumoto en Noroi, 2005

Sin embargo, la película con la que Shiraishi logró condensar el terror y su fascinación por el género no es otra que Noroi: The curse, filmada en 2005. Utilizando el formato de falso documental, empleado en cintas como The Blair Witch Project (Daniel Myrick & Eduardo Sánchez, 1994), Noroi  cuenta la historia de Masafumi Kobayashi, un hombre que se dedica a investigar acontecimientos paranormales. 

Kobayashi es famoso por haber escrito libros acerca del tema y resuelto casos que van desde casa embrujadas hasta masacres familiares. Su técnica consiste en grabarlo todo para poder analizar detenidamente cada suceso sin que se le escape el menor detalle.  Un día Kobayashi es llamado por una mujer que asegura escuchar llanto de bebés provenientes de la casa de su vecina. El periodista asiste de inmediato al llamado pensando que es un caso común como a los que está acostumbrado en su profesión. 

Luego de realizar una ardua investigación, descubre que el asunto es mucho más problemático de lo que imaginaba puesto que éste comienza a ligarse de forma inexorable con otros sucesos de índole más compleja, que atrapan a Kobayashi en una telaraña de suspenso, intriga y situaciones que escapan de su comprensión y control.  

Pese a ser considerada demasiado larga para pertenecer al clásico cine de terror, la película se desarrolla de forma fluida y amena. La fórmula de Shiraishi fue utilizar una serie de fragmentos inconexos durante la primera parte de la película consiguiendo con ello descontextualizar al público para introducirlo después lentamente a la trama en la que cada escena y cada detalle cobra importancia. 

Marika Matsumoto y Jin Muraki en Noroi, 2005

Tras su estreno las críticas hacia la película y el formato se polarizaron. Si bien la cinta cumplía perfectamente con los estándares de J-Horror, género de ficción aportado por los japoneses y caracterizado por el uso de fantasmas y terror psicológico, se creía que la trama era demasiado complicada y por ello resultaba difícil de seguir. Sin embargo el público la aceptó. 

A diferencia de trabajos posteriores, como Carved (2007) o Grotesque (2009), en los que la historia parece forzada como pretexto para mostrar escenas de tipo gore, Shiraishi realizó en Noroi una película con diversos hilos narrativos que se conjuntan en una idea principal, y que lentamente se asocian entre sí envolviendo al público en la trama de la historia y obligándolo a mantener la atención en la pantalla durante los 115 minutos que dura la cinta. 

Como en todas las películas de J-Horror, los momentos en los que aparecerán las escenas de terror suelen ser predecibles. Sin embargo están tan bien trabajados que superan las expectativas, y generan una verdadera impresión que te hace saltar en el asiento, o por lo menos mirar hacia atrás para garantizar que estás solo.

Trailer de Noroi, 2005

Otro punto a favor de la película es que a pesar de que se grabó a modo de falso documental, los movimientos de cámara no resultan fatigosos como en el caso de otras cintas que han empleado la misma técnica. Por el contrario, las escenas son fáciles de seguir y no recurren a los clásicos encuadres desenfocados diseñadas para estresar al público.     

Para complementar el formato de falso documental y otorgarle realismo, Shiraishi consolidó un universo formado por falso material de archivo, grabaciones de programas televisivos al estilo japonés y una espléndida mezcla de sonidos aterradores y delirantes. Sin embargo, nunca descuidó el uso del lenguaje cinematográfico que logra que la película cuente con un ritmo fluido que no permite jamás que el espectador se aburra, pues nada de lo que se muestra en pantalla fue puesto ahí de manera improvisada.

Con un trabajo de producción tan plausible sólo las actuaciones podrían echar a perder este trabajo; mas no fue así. Todo el elenco mostró un exquisito trabajo actoral que al final hace que uno se pregunte si de verdad acaba de ver una película o un documental.

Sin duda alguna Noroi es una de las mejores películas de terror que existen en los anales del cine japonés, y me atrevo a decir en el cine mundial porque para variar logra asustar, y aunque sí recurre en un par de ocasiones al sonido como vía para hacer saltar al público, decide apostar también por la construcción de una trama paulatina en lugar de lanzar al fantasma directo a cámaras, o de finalizar abruptamente la película.

Debo confesar que después de ver esta película corrí al puesto de mi pirata de confianza (debido a que no se conseguían de forma legal en México) y compré TODO lo que encontré de Shiraishi para felicidad de mi proveedor. Al terminar de ver sus películas, descubrí que Noroi es su mejor trabajo, pues las otras contienen demasiados clichés, huecos argumentales, además de situaciones risibles.

Link a la película completa

Título Original: Noroi; Director: Kôji Shiraishi; Guión: Kôji Shiraishi, Naoyuki Yokota; Fotografía: Shozo Morishita; Reparto: Jin Muraki, Rio Kanno, Tomono Kuga, Maria Takagi; Año: 2005; País: Japón; Duración: 115 min.

Homenaje en corto

A Ernesto Gómez Cruz

Por@kurenai_alex

Paty chula (1991) de Francisco Murguía, Sístole Diástole (1997) de Carlos Cuarón, La luna de Antonio (2003) de Diana Cardozo e Inaudito (1999) de Agustín Calderón, fueron los cortometrajes seleccionados este lunes 9 de septiembre para rendirle homenaje a uno de los grandes actores del cine mexicano: Ernesto Gómez Cruz.

Jorge Magaña en la presentación del Homenaje a Ernesto Gómez Cruz

La ceremonia fue dirigida por Jorge Magaña, director de Shorts México, programa que como parte de su 14ª edición decidió realizar un merecido reconocimiento al actor proveniente de Veracruz, quien ha trabajado de la mano de grandes directores como Juan Ibáñez, Felipe Cazals, Jorge Fons, entre otros.

Ernesto Gómez Cruz agradeciendo el reconocimiento de Shorts México

Acompañado de actores como Tenoch Huerta, Mario Zaragoza y Roberto Sosa, quienes le dirigieron palabras de felicitación y agradecimiento por sus múltiples contribuciones al cine mexicano, Ernesto Gómez Cruz recibió con agrado el galardón y declaró seguir en activo, a la espera de continuar sus andares en el mundo de la cinematografía.

Paty chula (1991) Narra la historia de una joven oficinista de publicidad, estudiante de psicología de la Ibero, empeñada en lograr que un empresario de Guanajuato firme un contrato con su empresa. En su afán por lograrlo acepta una invitación poco formal para tener con él un encuentro privado en un restaurante de mariscos, en donde poco a poco, incitada por el empresario, se embriaga y pierde el control de sí misma. La película es una excelente muestra de técnica y lenguaje cinematográfico, pues mezcla encuadres muy rápidos con música tradicional mexicana que acelera el ritmo del argumento, haciéndolo mucho más fluido. Gracias a su estilo de comedia, el cortometraje introduce al espectador, de forma discreta y amena a la reflexión acerca de temas violentos que, por desgracia, siguen siendo parte de lo cotidiano: la discriminación, inseguridad, acoso y violación. El único defecto de este trabajo es que la moraleja fue introducida casi con calzador rompiendo el ritmo del resto del metraje.

Sístole Diástole (1997) En este trabajo dirigido por Carlos Cuarón y escrito por su hermano Alfonso, Gómez Cruz representa al clásico padre de familia de clase media. A lado de Salma Hayek, Evangelina Martínez, Roberto Sosa y otros actores, acudimos a un día de convivencia normal de una familia, que como todas, cuenta con sus secretos, problemas y muchas, muchas situaciones cómicas. Además del excelente trabajo de producción, los tintes humorísticos se desarrollaban perfectamente a lo largo del cortometraje sin abusar de la comedia para presentar la historia acompañada de algunas sorpresas argumentales que logran desatar las sinceras risas del espectador.

Salma Hayek en Sístole Diástole, 1997, de Carlos Cuarón

La luna de Antonio (2003) Es el año 1969 y la televisión finalmente ha llegado a una de las zonas rurales de la Ciudad de México, sin embargo Antonio (Ernesto Gómez Cruz), campesino dedicado a su trabajo y conocedor de los ciclos lunares, siente repudio frente al nuevo invento y sus falacias de modernidad, pues en él ve las promesas incumplidas del gobierno que promete caminatas lunares pero no es capaz de construir una carretera para que los pobladores no se llenen de lodo. Trabajado en blanco y negro, este cortometraje recrea una realidad, que pese a haber quedado en el pasado no deja de ser vigente hasta el día de hoy.

Fotograma de La luna de Antonio, 2003 de Diana Cardozo

Inaudito (1999) Una versión completamente distinta de Ernesto Gómez Cruz, aparece en este cortometraje de Agustín Calderón basado en un trabajo de Roald Dahl, una historia dramática con tintes de ciencia ficción.

Todos estos cortometrajes muestran la capacidad histriónica de Gómez Cruz, y parte de la variedad de papeles en los que ha incursionado a lo largo de su carrera. Todos los papeles representados son diferentes entre sí pero cada uno sigue teniendo la marca distintiva de un actor que ha sabido perpetuar su estancia en pantallas a través de su dedicación y profesionalismo.

Resulta encomiable el trabajo de Shorts Mexico para rescatar del olvido estos cortometrajes y presentarlos a un público en el que se conjugan una gran variedad de generaciones distintas. Aunque algunas de estas nuevas generaciones desconocían los trabajos presentados, en la sala se conjugaron las risas y exclamaciones tanto de quienes habían visto los cortos como de quienes los apreciaban por primera vez dejando claro que estos argumentos continúan generando empatía con el público a través de sus personajes y situaciones. Es una lástima que la organización del evento haya contado con una gran variedad de fallas desde la tardanza para iniciar con la ceremonia hasta los fallos técnicos antes de presentar el último cortometraje.

It

«Eso» sí que fue una decepción

Por @kurenai_alex

Después de la enorme campaña de expectativa en torno al Capítulo 2 de It, del director Andrés Muschietti, finalmente la película ha llegado a salas. 

Sin hacer ningún adelanto que pueda fastidiar a quien aún no la ha visto, el argumento, como era de esperarse, narra los acontecimientos posteriores al desenlace de la primera película, acompañado de algunos flashbacks de la infancia de los protagonistas para complementar la historia. 

Fotograma de It (2019) de Andrés Muschietti

La película cuenta con algunos puntos favorables. Por principio, al igual que su antecesora, es una adaptación bastante fiel de la obra de King, quien además hace una breve, pero muy amena, aparición en esta secuela. Debido a ello, es un producto que satisface las necesidades de aquellos deseosos de ver sangre y violencia. Al verla, realmente resulta una sorpresa que hayan decidido otorgarle una clasificación «B15» y no «C». No quiero ser mal pensada y creer que todo obedece a la necesidad de contar con un público vasto que una clasificación «C» no alcanzaría a solventar; sin embargo, ya con la escena de apertura el dilema de la clasificación resulta sospechoso. 

Regresando a las bondades de la película cabe señalar la calidad del reparto, que realiza muy creíbles actuaciones, y definitivamente merecen aplausos, sobre todo en momentos en que de verdad uno se pregunta cómo no se rieron los actores en situaciones tan absurdas. También hay que destacar su excelente mezcla de sonido, que sigue utilizando el recurso de la música extradiegética que se transforma en diegética, al tiempo que da vida a las criaturas más aberrantes a través del uso de sonidos escalofriantes. Los colores siguen siendo brillantes y la fotografía pulcra, y… eso es todo, por lo demás no existe novedad alguna, ni técnica ni argumentalmente.

Fotograma de It (2019) de Andrés Muschietti

Esta es una película larga, larga como la cuaresma y lenta, lenta como el tránsito de la Ciudad de México en hora pico. Más que una película de terror es un despliegue técnico de criaturas digitales que seguro le generan miedo a un niño de preescolar pero que no impresionan a generaciones acostumbradas a la mezcla de criaturas orgánicas con recursos digitales que le brindan mucho mayor credibilidad a las situaciones en pantallas. 

Aunque desde luego existen secuencias de terror rescatables quedan opacadas instantáneamente por las bromas de los personajes y aún más por las subtramas romántica y nostálgica que envuelve toda la historia desde la primera entrega, pero ya sin el encanto que esta última emanaba.

Fotograma de It (2019) de Andrés Muschietti

Existe un punto en el que, quizá, nos volvemos insensibles a los contenidos visuales. Vivimos tan bombardeados por imágenes, videos, secuencias, que es difícil que un producto que no luzca plenamente, material, nos resulte creíble. Por lo menos esa es mi justificación frente a esta cadena de contenidos englobados dentro del género de terror que generan risa, tristeza, y hasta reflexión, pero que no termina con cumplir con el objetivo que los adscribe al género: asustar. 

Dentro del bombardeo de películas de esta temática, próximamente se estrenará Dr. Sueño, otra adaptación de Stephen King, desde luego esta novela no se caracteriza por ser una historia de terror, pero ya se encuentra dentro del género, sólo basta esperar para descubrir cómo resolvieron Mike Flanagan y su equipo de producción esta historia cuyo principio cinematográfico se encuentra enraizado en la adaptación realizada por el mítico Kubrick. 

Posdata: el público asistente a esta función fue de lo peor, empezando por la pareja que discutió porque la chica salió a hablar por teléfono media hora durante la película y regresó preguntando «¿qué ha pasado baby?». Pasando por un sujeto y su séquito que hablaban con la película en voz alta y describían la relación de cada incidente con la primera parte de la historia. Para terminar con toda la gente que se reía en los momentos dramáticos.

Naufragio

Conversando con… María Rojo

Por@kurenai_alex

«Cada cosa que hay en la película me trae un recuerdo, y pertenece a mi mundo» María Rojo

Como parte de las Conferencias magistrales organizadas por la Cineteca Nacional de México, se lleva acabo actualmente el ciclo Conversando con nuestros protagonistas, en el que, además de asistir a la presentación de la película, el público tiene la oportunidad de escuchar de voz de los propios participantes en las cintas las reflexiones sobre la creación, producción y actuación del cine mexicano.

A la izquierda el director Alejandro Pelayo, a la derecha la actriz María Rojo

Este jueves 5 de septiembre se realizó la presentación de Naufragio (1977), trabajo del director Jaime Humberto Hermosillo, protagonizado por María Rojo, quien asistió a la conferencia para exponer sus perspectivas del, en palabras del director de la Cineteca Alejandro Pelayo, «cine de autor financiado por el Estado».

Como parte de sus reflexiones la actriz destacó la trascendencia de este cine, que se encargaba de mostrar las condiciones sociales de la clase media contemporánea, sus conflictos, relaciones y vicisitudes. Además señaló a Hermosillo como uno de los mejores directores de su época, quien basado en la adaptación del cuento Mañana (1902) de Joseph Conrad, creó una historia que encapsuló la idea de la amistad entre dos mujeres.

Los trabajos de Hermosillo, en palabras de María Rojo, «exponen las costumbres sexuales de su época» y «analizan con la cámara, como una radiografía, a los personajes». La actriz también relató algunas anécdotas que muestran el escrupuloso trabajo que el director realizaba, la vinculación entre su visión y el desempeño de los actores, así como la labor de equipo que lograba hacer de estas películas un retrato de la realidad cotidiana de la clase media, ahogada en la monotonía de su vida cotidiana.

Mañana de Conrad narra la historia de el capitán Hagberd, marinero retirado, que pasa el tiempo hablando con su vecina Bessie, y amueblando su casa, mientras espera el retorno de su hijo que partió dos décadas atrás. Y aunque algunos tratan de convencerlo de que su espera es en vano, el sigue convencido de que, al más puro estilo de Shakespeare, su hijo llegará mañana, mañana y mañana…

Ana Ofelia Murguía y María Rojo en un fotograma de Naufragio (1977), de Jaime Humberto Hermosillo

Con Guión de José de la Colina, Hermosillo creó una historia en la que el capitán Hagberd es reemplazado por Amparito (Ana Ofelia Murguía), madre de familia, burócrata en oficinas del Departamento del Distrito Federal y habitante del edificio Sonora en Tlatelolco. Acompañada por su inquilina Leti, Amparo continúa su vida diaria a la espera de ver nuevamente a Miguel Ángel, su hijo, quien partió para convertirse en marinero dejando atrás el tedio de la vida de burócrata.

La única motivación de Amparo para seguir con su vida es volver a ver a su hijo, y en medio de su esperanzador delirio, termina por contagiar a Leti, que después de haber escuchado tantas historias de Miguel Ángel, cae perdidamente enamorada de la fantasía/recuerdo en la mente de Amparo y otros personajes, siempre dispuestos a narrar lo mejor de él.

Naufragio es un retrato fiel de la vida de los años 70, como tal se encargó de mostrar la vida de los empleados que ganaban «nada más 4200 pesos»; la economía estancada, puesto que el dólar estaba «a 20 pesos»; el papel de la mujer, que pese a encontrase en medio de la liberación sexual y contar ya con derecho al voto, seguía sufriendo acoso por parte de superiores y extraños. Muestra también los vestigios de una ciudad que se ha transformado con el paso del tiempo. Vemos un Zócalo capitalino lleno de jardineras con pastos verdes perfectamente podados, calles, avenidas y monumentos todavía en buen estado; y el metro, que a más de 40 años parece ser lo único que permanece constante: lleno a reventar, las mismas conversaciones, las mismas personas, o al menos los mismos personajes.

María Rojo en un fotograma de Naufragio (1977), de Jaime Humberto Hermosillo

La idealización, el acercamiento entre los personajes y sus más profundos deseos fueron capturados por la cámara de Rosalío Solano, a través de la cual nos adentramos en los momentos más íntimos de cada uno de ellos, visualizamos sus preocupaciones y caminamos por las mismas calles que transitan. Somos testigos del romance, la intriga, la desesperación y la necesidad de encontrar un motivo que le permita a los protagonistas continuar y al mismo tiempo soñar.

El diseño de arte, a cargo de Lucero Isaac, ayudó a que cada uno de los actores realmente se transfigurara para dar vida a sus personajes. La película se complementa con la música, añadiendo con ésta escenas realmente apasionantes, como el momento en que Leti baila al ritmo de Incertidumbre, alejada del tiempo y sus preocupaciones y se sumerge en la entonación de un instante perfecto. La melodía del mexicano Gonzalo Curiel, refleja perfectamente el momento que atraviesa Leti: inquietud que se mezcla con la emoción y la nostalgia de una situación realmente no vivida pero mucho tiempo anhelada.

Es necesario también destacar una de las escenas más impresionantes de la película, que de manera metafórica representa la conclusión a la que llega la historia: una ola monumental que se cuela en el departamento que Leti comparte con Amparito, y que arrastra todo consigo hasta llevarlo al mar.

Es preciso que continúen abriéndose espacios para la reflexión de trabajos como los de Hermosillo y sus contemporáneos, puesto que existe un vacío de conocimiento del cine mexicano, sobre todo de la época echeverrista, momento en el que como bien señalaron Alejandro Pelayo y María Rojo, surgió un grupo de artistas que decidían hacer cine «por la pasión de hacer cine», películas cercanas al público en el que los actores dejaban de ser figuras míticas e idealizadas para transformarse en seres reales, cercanos a su público.

Yasuzo Masumura

Tatuaje: entre la obsesión y el deseo

Por @kurenai_alex

Este martes 3 de septiembre se realizó la apertura de la Retrospectiva Yasuzo Masumura en la Cineteca Nacional de México, con la presentación de Irezumi (Tatuaje), película de 1966, basada en un relato corto del escritor Junichiro Tanizaki del año 1910.

Apertura de la Retrospectiva Yasuzo Masumura

Como parte de la ceremonia, el Director de Difusión y programación de la institución, Nelson Carro Rodríguez, destacó la trascendencia del filme y la importancia de poder visualizarlo en su formato original de 35mm «en esta era en la que todo se ha vuelto digital, tendremos la oportunidad de ver el filme como lo imaginó el director originalmente», señaló. Por su parte, Naoko Sugimoto, directora de la Fundación Japón, institución que ha traído a México la retrospectiva de este director, habló de la trascendencia del trabajo de Masumura, quien fuera parte de la Segunda Época de oro del cine japonés; contemporáneo de Akira Kurosawa, Kenji Mizoguchi, entre otros; amigo íntimo del escritor Yukio Mishima y adaptador de distintas obras literarias al cine.

Tatuaje narra la historia de Otsuya, una joven apasionada que escapa de su casa para poder casarse con Shinsuke, el aprendiz de su padre. Durante la huída, tanto Otsuya como Shinsuke son engañados y ella es obligada a servir como geisha. Ahí conoce a Seikichi, un tatuador obsesionado con encontrar la piel más hermosa para realizar una obra maestra. Seikichi, fascinado con la piel de Otsuya y siguiendo las instrucciones del dueño de la casa de geishas, le tatúa en la espalda una enorme araña que termina por poseer a la chica obligándola a cobrar venganza de los hombres que la condujeron a su actual situación, al mismo tiempo que extrae el alma de Seikichi, transformándolo así en su primera víctima.

Gaku Yamamaoto y Ayako Wakao en Irezumi (1966)

Aunque la película sigue las bases del relato original; el personaje de Otsuya, interpretado por la hermosa actriz Ayako Wakao, dista bastante del presentado por Tanizaki en su libro, puesto que en la película, si bien al inicio podemos ver a una chica romántica e idealista, también se visualizan ya las características de la femme fatal del cine: mujeres hermosas, liberadas sexualmente, seductoras, manipuladoras y arrogantes.

Después de ser tatuada, estas características se acentúan en el personaje hasta alcanzar la máxima transformación en la que ni el amor ni sus idealizaciones pueden superar su sed de venganza. Poco a poco asistimos a la pérdida de identidad, pero no sólo de ella; sino de todos los personajes. Así aquellos que la miraban con deseo terminan trastornados por su presencia hasta el punto de perderse a sí mismos e incluso su propia vida.

Ayako Wakao en el poster promocional de Irezumi (1966)

Esta es una obra brillante en todos los sentidos, no sólo las actuaciones resultan impresionantes; los aspectos técnicos destacan de manera soberbia acompañando un guión magistralmente escrito por Kaneto Shindō.

En esta obra el color parece hablar con el espectador, transmitirle los deseos, pensamientos e ideas de los personajes, su condición social y sus estado emocional. Aunado a ello se suman los elementos creativos, la lluvia puesta en dos capas, los escenarios que recrean el periodo Edo, los vestuarios y el maquillaje, de éste último destaca el tatuaje de la araña que realmente parece adquirir vida propia con cada uno de los movimientos de la actriz.

Resulta curioso además que una película basada en un relato de obsesión, deseo y sensualidad, no recurra al uso de desnudos. Durante toda la historia no aparece ni un sólo desnudo, lo único que vemos es la espalda de la actriz y su perfecta figura delineada, pero nunca un desnudo. Asimismo este trabajo de Masumura resulta aún más creíble debido al uso de un idioma japonés arcaico, en el que además se hace uso de metáforas lingüísticas: «qué raro, una tormenta en primavera», asegura la Otsuya al escuchar el sonido de los rayos (kamidari-san).

Ayako Wakao en Irezumi (1966)

Toda la historia transcurre en un juego de luces y colores, de emociones viscerales y un admirable desempeño histriónico, donde el clima vaticina el destino ineludible de los protagonistas.

Esta retrospectiva de Masumura contará con 11 películas más: Hyoheki (1958), Tsuma ha kokuhaku suru (1961), Manji (1964), Rikugun Nakano Gakko (1966), Hanaoka Seishu no tsuma (1967), Aozora musume (1957), Karakkaze yarô (1960), Otto ga mita «Onna no kobako» (1964), Heitai yakuza (1965), Seisaku no tsuma (1964), y Akai tenshi (1966).

Akio Hasegawa y Ayako Wakao en Irezumi (1966)

Es recomendable acercarse a la obra de Masumura, que representa en sus películas las formas de vida del Japón antiguo y contemporáneo a través de historias interesantes, y recursos técnicos estéticos. Si bien en México, y alrededor del mundo artistas como Akira Kurosawa, Yasujiro Ozu, y más recientemente, Takeshi Kitano o Shion Sono han mostrado la belleza y técnica del cine japonés y se han posicionado dentro del gusto del público, existen otros grandes cineastas cuyos trabajos, pese a ser muy valiosos, siguen siendo poco conocidos. Esta es una excelente oportunidad para acercarse a esos trabajos y a la cultura japonesa a través de las pantallas.

Sensualidad

El «delirio erótico» de la sociedad

Por @kurenai_alex

Este martes 2 de septiembre se dieron por concluidas las Nuevas reflexiones sobre cine mexicano, una serie de charlas dirigidas por la Doctora en Historia Adriana Fernández. El tema a tratar versó sobre la transición de la prostituta hacia la mujer fatal dentro del cine mexicano.

Como parte de su exposición, la Dra. Fernández destacó la simbiótica relación existente entre los argumentos del cine mexicano, desde sus inicios, con el personaje de la prostituta. Cabe señalar que la primer película sonora del cine mexicano no fue otra que Santa, dirigida en el año 1931 por Antonio Moreno, basada en el libro del mismo nombre de Federico Gamboa.

Dra. Adriana Fernández en la presentación de Sensualidad de Alberto Gout en la Cineteca Nacional de México

Asimismo, destacó que el auge de las películas arrabaleras tuvo lugar durante el alemanismo (1946-1952), época en la que la vida nocturna en México alcanzó un máximo histórico. Por otra parte hizo mención a las características preponderantes de la mujer fatal que protagonizaba dichas películas: generalmente mujeres materialistas, despiadadas y liberadas sexualmente que se encuentran en una situación poco favorable debido a las circunstancias, puesto que la mayor parte de estas cintas recurre a la idea de la «inocencia mancillada» y la compasión para generar empatía en el público. Sin embargo, la película mostrada para el cierre de estas conferencias, Sensualidad (1951) de Alberto Gout, trató de romper esos esquemas generales presentado a una mujer que escapa de este promedio, posee las características negativas asociadas al personaje de la femme fatal pero carece de moralidad y arrepentimiento.

La película de Gout protagonizada por la vedette cubana Ninón Sevilla y uno de los grandes iconos de la época de oro y Fernando Soler, es una excelente muestra de thriller de los 50. Aunque en la actualidad muchas de las situaciones pueden resultar poco creíbles e incluso risibles; lo cierto es que la manera hiperbólica en que Gout retrata a sus personajes obedece por completo a su estilo, intención y al contexto histórico en el que se desenvuelven sus personajes. Es imposible que el espectador se confunda y genere sentimientos encontrados, puesto que el bueno es realmente bueno y el malo es muy, muy malo.

Fotograma de Sensualidad (1951) de Alberto Gout

Con ello queda perfectamente claro el hilo de la historia, el juez más recto de la ciudad se ve corrompido por la mujer más sensual, en una venganza siniestra que ésta última trama como revancha contra aquel que la sentenciara a dos años de prisión por un crimen menor: el robo de 10 mil pesos.

La película inicia con una interrogante planteada por la propia Ninón, quien encarna a la sensual y perversa Aurora: «¿cómo fue que llegué a esto?». Y con esa pregunta como detonante, somos arrastrados por Gout a una historia de decadencia, en la que cada uno de los actos del protagonista, el juez  Alejandro Luque, lo conduce a un nuevo abismo de corrupción y desolación que arrastra consigo a todos quienes lo rodean.

Esta película cuenta con un argumento en espiral perfectamente trazado. Todos los personajes evolucionan, y se transforman debido a la injerencia, directa o indirecta, de Aurora en sus vidas; pese a ello, ella no presenta el más mínimo cambio. Ninón Sevilla encarna aquí a una mujer completamente dueña de sí, capaz de todo con tal de obtener hasta el más mínimo de sus caprichos y cuya sólo existencia hace tambalear el piso que toca. Desde luego tanto su actuación como la del resto del elenco es encomiable, aunque claro su inexperiencia queda al descubierto frente a los grandes como los tres hermanos Soler o la inigualable Andrea Palma, quien en esta ocasión interpreta a la resignada y muy bondadosa esposa del juez, a quien no le importa subyugarse en favor del bienestar de su marido.

Fotograma de Sensualidad (1951) de Alberto Gout

El obvio enfrentamiento entre dos generaciones, entre la juventud y la experiencia, la sensualidad y la decadencia física se hacen presente por medio del vestuario de las actrices, sus movimientos e incluso su lenguaje.

Por otra parte, la película fotografiada por Alex Philips es visualmente atractiva, aunque hay un par de escenas en las que vemos la sombra del micrófono detrás de los personajes, esos nimios detalles no le restan técnica, sobre todo a la secuencia final, en la que nos movemos, junto con la protagonista en un oscuro pasaje tratando de huir de su captor.

Otro elemento favorable y digno de análisis es la música, que juega un papel fundamental. Lejos de los clásicos números musicales, tan recurrentes durante la época de oro del cine mexicano, esta película presenta además dos factores destacables: el leitmotiv y la combinación diegética/extradiegética.

Secuencia de la película Sensualidad (1951) de Alberto Gout, con Sensualidad de Bobby Capó de fondo

El leitmotiv es una melodía estridente que inicia con violines y violas como instrumentos principales, sigue con trombones, percusiones y remata con chelos y contrabajos para acentuar la gravedad de la situación; y aparece no como tema de alguno de los personajes, sino para enmarcar situaciones de peligro. El director se encargó así de advertir de forma sonora a su público el momento exacto en el que una situación peligrosa se acerca, y a continuación las imágenes en pantalla confirman la notificación previa.

En tanto la combinación diegética/extradiegética nos sumerge en el desarrollo de historias paralelas: vemos así el progreso de la relación del juez con la vedette, y su incorporación al presente en un punto álgido de la historia, acompañados de Sensualidad, tema interpretado por Bobby Capó, quien actúa como él mismo en la película.

Fotograma de Sensualidad (1951) Alberto Gout

Esta película es digna de un análisis profundo, pues toca una gran variedad de temas al tiempo que se compone de un lenguaje cinematográfico estilizado y profesional.

Es un acierto que la Cineteca Nacional presente estas funciones de forma gratuita, y permita además el análisis junto a la interacción con el público.

IT

Una película bonita

Por @kurenai_alex

Llega el fin del ciclo escolar, el verano anuncia un sin fin de aventuras, casas embrujadas, misterios por resolver, romances inconclusos, todo acompañado de tu grupo de amigos, esos que están ahí cuando el abusón de la escuela trata de sobrepasarse, las chicas populares te ponen apodos y nadie más quiere firmar tu anuario. 

Fotograma, It, 2017

Visto así suena a argumento de película romántica para adolescentes, sorpresivamente no lo es. Nos encontramos frente a frente con una de las películas más bonitas del 2017. Sí, no hay otra palabra para definir a esta nueva adaptación de It, de Stephen King. 

En el año 1990 el director estadounidense Lawrence D. Cohen llevó a las pantallas la primera adaptación de It, novela del famoso «maestro del terror», como lo apodan algunos. La película marcó a generaciones completas de niños que tuvieron oportunidad de verla a lo largo de esa década. La idea de un ente siniestro capaz de transformarse en aquello que más nos aterra, y que a falta de forma material se caracterizaba a sí mismo como un payaso, causó sensación y terror. La mini serie tuvo un éxito brutal y creó, además, a uno de los personajes icónicos de la historia cinematográfica pese a ser un producto destinado a su transmisión televisiva. 

Fotograma, It, 1990

La caracterización de aquel primer Pennywise  quedó grabada en la memoria de miles de niños que no podían olvidar el contraste entre los colores brillantes de su traje, la extraña forma de su cráneo superior al promedio y su misteriosa actitud que lograba poner nervioso a cualquiera. Con ello como precedente, y en esta época de remakes y guiones calca, Warner Brothers, con su división en New Line Cinema, decidió apostar otra vez por la nostalgia del espectador y brindarle una nueva versión de la emblemática cinta. 

Con Andrés Muschietti como director y  guión de Chase Palmer, Cary Fukunaga, y Gary Dauberman, en 2017 se presentó It a nivel mundial. Las expectativas del público eran sumamente altas sobre todo después de la tremenda campaña de marketing, que logró generar interés incluso en aquellos que no conocían la primera versión adaptada de la historia. La campaña de expectativa inició casi en 2009 cuando los rumores de una nueva adaptación de la novela empezaron a ser filtrados. 

Como resultado de la promoción, la recaudación superó las expectativas. Y misteriosamente ha sido favorecida tanto por la crítica como por el propio Stephen King. 

Imagen promocional de It chapter 2, 2019

El argumento es de sobra conocido: en un pequeño pueblo se desatan una serie de desapariciones de niños. Nadie sabe que está pasando y la mejor solución que se les ocurre es poner un toque de queda para los infantes, hasta que un grupo de pequeños adolescentes, que distan mucho de ser los populares de la escuela, comienza a ser acechado por misteriosos acontecimientos inexplicables. Entonces deciden que es momento de tomar la situación en sus manos y averiguar qué es lo que está pasando realmente en el pueblo. 

Este filme es una adaptación bastante fiel a la novela. Aunque con la finalidad de lograr esa fidelidad, la introducción resulta un tanto larga, lo mismo que la película que con sus 135 minutos de duración supera el promedio destinado a los filmes del género de terror. Lo cierto es que esta adaptación dista mucho de apegarse a los criterios generales del terror como lo conocemos. En realidad apela mucho más a las construcciones clásicas, aquellas producciones que preferían por introducir al espectador en una atmósfera apremiante de manera lenta utilizando largas secuencias de construcción para darle forma y vida tanto a los personajes como a la historia. 

Aunado a ello recurre en más de una ocasión a hacer una interesante mezcla de música, así lo que al inicio parece ser parte del mundo extradiegético de la película se transforma de forma gradual en elemento diegético, logrando sumergir al espectador en distintos niveles de profundidad fílmica. 

Fotograma de It, 2017

Pese a todas las características positivas, el personaje de Pennywise se quedó un poco corto en su construcción, pues no alcanzó a desarrollar ese dejo de siniestro misterio tan característico de su antecesor. Asimismo la historia deja algunos vacíos argumentales bastante profundos, sobre todo al final en donde las explicaciones quedan veladas. Aunque ello quizá se justifique en la segunda parte de la saga, porque como era de esperarse resultaba imposible adaptar el libro en una sola entrega, sobre todo siguiendo la línea por la que optaron los guionistas, que es el desarrollo pleno de la psique de cada personaje para conseguir la identificación del público con los protagonistas. Sin contar con que es mucho más redituable crear dos películas. 

Este año se presentó finalmente el inmensamente largo trailer de la segunda entrega de It, el cual luce bastante más terrorífico que la primera parte de la película. Y esta semana llega finalmente a salas la película completa. Sólo tendremos que esperar y rogar para que esta nueva versión cumpla con las expectativas y para poder juzgar plenamente el desarrollo del producto final. 

Decepción es Lo que vino con el diablo

Along Came With The Devil

Por @kurenai_alex

Como fanática del cine de terror soy un blanco fácil de la publicidad que promociona estas películas; sobre todo si es a través de un trailer. Desde luego mi susceptibilidad se incrementa si además de presentar escenas de sustos inminentes aparece la leyenda «basada en hechos reales». No es extraño entonces que haya sido víctima de más de un fiasco cinematográfico.

En días recientes se presentó una película cuyo trailer contaba con todas las características de lo que llamo «una película que yo vería»: Along came with the Devil del director Jason DeVan. Desde luego esta no es una producción reciente, fue realizada en el año 2017, y sólo hasta el día de hoy que aparece en salas mexicanas distribuida por Cinemex.

Along came with the Devil narra la clásica historia de una sufridora adolescente con traumas infantiles que no ha podido superar la muerte de su madre. Tras la partida de su hermana a la universidad su tía decide adoptarla y llevarla así de vuelta a su pueblo de origen, en donde comienza a ser acecha por un ente siniestro que busca… bueno, realmente no sabemos que busca porque en los 89 minutos que dura la película nunca se decidieron a explicarnos si existía una motivación para que el demonio la acechara o sólo iba pasando por ahí y le pareció buena idea.

Fotograma de Along Came with the Devil

De principio a fin la producción está bastante cuidada. No hay errores de continuidad, las luces están bien distribuidas, el maquillaje nada despreciable y el demonio tan bien hecho que uno hasta empieza a creer que la película puede ofrecer algo; sin contar que incluye además escenas muy bien rodadas en lugares incómodos como el bosque, o tomas aéreas que dejan ver que incluso en un pueblo tranquilo y cotidiano pueden ocurrir los fenómenos menos esperados.

Fotograma de Along Came with the Devil

Por desgracia esos son todos los aciertos de la película, en la que podemos ver tantos huecos argumentales como baches en la carretera libre México-Puebla. Inicia con un extenso discurso en letras blancas que casi podría rezar «en una galaxia muy muy lejana», pero que no aporta nada a la trama, por el contrario elimina la capacidad del público de enarbolar sus propias hipótesis iniciales.

A continuación nos muestran una escena de maltrato infantil de la protagonista y en un salto inmediato somos transportados a la clásica película de adolescentes con «fogatas, juegos y todos esos malentendidos románticos» clásicos de todas esas películas que parecen folletines amorosos.

Claro que desde el inicio hay una o dos sombras del mal, y los típicos ruidos que te indican que sigues viendo una cinta de terror y no la última de Justin Tinberlake y Mila Kunis, pero nunca logra que de verdad se sienta la asfixia del fantasmal acoso o los momentos de tensión en los que uno sabe que debe saltar. A los cuarenta minutos de metraje uno de verdad comienza a preguntarse dónde está el exorcismo «como nunca se había visto antes» anunciado en el trailer.

Fotograma de Along Came with the Devil

Y cuando uno comienza a creer que algo se aproxima… ¡bam! aparecen los créditos finales en los que el nepotismo cinematográfico se puede ver en su máximo esplendor. No sólo es una producción de DeVan Clan, haciendo honor a ese nombre el apellido de la familia aparece en casi todos los espacios involucrados en la creación del filme.

A todas estas quejas debo agregar, además, las constantes, incesantes y repetitivas referencias a El exorcista (William Friedkin, 1973): diálogos, maquillaje, nombres y hasta la mención explícita de la película son parte de esta descarada muestra de fanatismo mal encaminado.

Tal como supusiera mi acompañante a la película, la idea de DeVan es crear una trilogía, por lo cual esta película no es más que el inicio de una historia que no aporta nada nuevo al género ni técnica ni argumentalmente.

Fotograma de Along Came with the Devil

Otro fenómeno que vale la pena destacar es la incorporación de la religión dentro de los filmes de este tipo. La últimas películas de terror que he visto, incluida esta, parecen más propaganda religiosa de esa que dice «si te portas mal te vas al infierno», «las señoritas visten de forma decente» o «sólo la fe en Dios te puede salvar». No importa el país del que provengan, simplemente que la idea de la religión como único camino de redención se encuentra tan evidente que no sé si estoy viendo la película en cuestión o la versión fílmica de la revista El Atalaya., Tampoco he logrado averiguar si están siendo producidas por personas religiosa, o sólo creen que es así como debe de ser un filme de terror. Claro que los elementos religiosos son una materia prima para la creación de argumentos, pero ya podría ser menos descarada la promoción.

Mientras logro averiguar qué es lo que ocurre, creo que en algún punto será necesario que deje de lado la ingenuidad de fanática del terror, en especial de los fenómenos paranormales, y comience a invertir el dinero de mi boleto en algo mucho más productivo.

Fotograma de Along Came with the Devil

Por el momento la película de DeVan continúa en cartelera, y yo sólo recomendaría verla con la finalidad de que Cinemex siga programando películas de terror, a la espera de que alguna logre realmente el cometido por el que fue creada al pertenecer a este género: asustar para variar.

Recordando a nuestros cineastas

El cine de Alberto Isaac

Por @kurenai_alex

Como parte del ciclo Recordando a nuestros cineastas, organizado por la Cineteca Nacional de México, se presentó este jueves 29 de agosto la película El rincón de las vírgenes, dirigida en 1972 por el director mexicano Alberto Isaac, basada en narraciones de El llano en llamas de Juan Rulfo.

El evento estuvo dividido en tres etapas: presentación de la película, análisis e interacción con el público. El análisis y las conversaciones con el público corrieron a cargo de Juan Antonio de la Riva, quien se encargó de dirigir todo el ciclo; en tanto el invitado especial fue Luis Tovar, quien no sólo hablo de las especificaciones técnicas y argumentales de la película y otros trabajos de Isaac; sino también hizo hincapié en las funciones sociales del cine de esa época, y su manera de conectar con el público a través de la identificación con personajes y situaciones.

Juan Antonio de la Riva y Luis Tovar en la presentación de El rincón de las vírgenes de Alberto Isaac, 1972

«El tiempo es ingrato», señaló Juan Antonio de la Riva al hablar del olvido en el que esta y otras producciones han caído, puesto que en la actualidad se ha olvidado la trascendencia que tuvieron y su importancia como parte de la evolución del cine mexicano.

Con respecto a las creaciones de Isaac y su manera de adaptar grandes obras de la literatura, como En este pueblo no hay ladrones (1965), a la pantalla grande, Luis Tovar ahondó en «el vínculo creativo idiosincrático afincado en el conocimiento de la cultura de su tiempo», en tanto el cine mexicano actual adolece de una desvinculación con la cultura general que impide un lazo de conexión entre el público y el contenido cinematográfico.

Fotograma de En este pueblo no hay ladrones de Alberto Isaac, 1965

El rincón de las vírgenes es una película en donde aparecen dos grandes iconos del cine mexicano: Emilio, «El indio» Fernández y Alfonso Arau, además de contar con la aparición de Carmen Salinas, en un papel que deja claro que en algún punto existió una actriz más allá de los talk shows y las infortunadas incursiones en el mundo político.

Fotograma de El rincón de las vírgenes de Alberto Isaac, 1972

La película, grabada con un modesto equipo de producción a primera vista, cuenta con un estilo fotográfico interesante que aprovechó en su totalidad todos los recursos técnicos de los que disponía Isaac en su momento. Pese a que el doblaje se nota desempatado de principio a fin, ello no demerita el trabajo completo del director que logró rescatar la esencia de los escritos de Rulfo, recreando cada uno de los escenarios y personajes descritos por el escritor mexicano.

Todos los personajes son identificables dentro del filme: el político, el amante, el charlatán, los fanáticos religiosos, la chica seductora, etcétera; personajes con los que convivimos a diario y de los cuales Isaac, haciendo uso de las detalladas narraciones de Rulfo, supo hacer perfecta representación en la película.

Fotograma de El rincón de las vírgenes de Alberto Isaac, 1972

Tal como señalaron tanto Juan Antonio de la Riva como Luis Tovar, es preciso retomar las obras de estos cineastas, darlas a conocer y sobre todo aprender de ellas, ya sea para la apreciación o la creación de nuevos productos cinematográficos; puesto que éstas son obras que no caducan. Aunque existan en la actualidad críticos, cineastas y público que menosprecia los trabajos de Isaac y otros de sus contemporáneos, y pese que en términos técnicos el tiempo sea inflexible con ellos, no dejan de mostrar el estilo completo de una época en el cine mexicano; y sus argumentos, formas, temas y personajes siguen vigentes hasta el día de hoy.

Las fantasías de un pintor Edo

«Mi verdadera obra maestra, Onei, no es las 36 vistas del monte Fuji. No, es esta: las fases de las mujeres que tienen deseos»

Hokusai (Hokusai manga, 1981)

Por @kurenai_alex

Como parte de las actividades de Pasajero 21: el Japón de Tablada, se presentó, la noche de ayer, en la Cineteca Nacional de México Hokusai manga, una película de 1981 escrita y dirigida por Kaneto Shindô.

https://www.mexicoescultura.com/actividad/219601/pasajero-21-el-japon-de-tablada.html

Obra parte de la serie Hyakunin isshu uba ga etoki (1835-1836)
Hokusai

La película gira en torno a la vida y obra de Hokusai (1760-1849), famoso pintor y grabador japonés que desarrolló su arte durante la era Edo. Con un sentido del humor único Shindô muestra las vicisitudes de un personaje obsesionado con la trascendencia, el éxito y la riqueza, que trata de vivir a su modo, lejos de los cánones establecidos, pero siempre pendiente de los comentarios ajenos.

Poster promocional de la película Hokusai manga, 1981

Desde luego, la película es una versión romántica y tragicómica de la vida del pintor, en la que se dejan de lado los hechos reales en pos de mostrar los atributos que caracterizaban al escritor de acuerdo con historiadores y críticos. De esta manera queda al descubierto su rivalidad con otros pintores de la época, su amistad con algunos artistas así como su impetuosa forma de vida, que lo llevó a realizar viajes constantes para lograr consolidar las 36 vistas del monte Fuji, considerada una de sus obras más importantes.

Kanagawa oki nami ur (1930-1933)
Hokusai

La película cuenta además con un alto grado de erotismo que nunca cae en lo pornográfico o exhibicionista. Aunque de alguna manera resulta cómico ver las triquiñuelas que se utilizaron para impedir que cualquier pene o vagina saliera a cuadro. Sin embargo, eso no resta estética a las escenas diseñadas para plasmar la excitación, la voluptuosidad o la sensualidad de los personajes.

Fotograma de Hokusai manga, 1981

Por desgracia este trabajo contó con dos puntos desfavorables demasiado evidentes: primero el maquillaje poco creíble, sobre todo al representar a los personajes en la tercera edad; y segundo la teatralidad de la últimas secuencias de la película, en las que el lenguaje cinematográfico queda reemplazado por un lenguaje completamente teatral que impide seguir completamente el ritmo planteado por la película en un inicio.

Otro desacierto fueron los subtítulos, aunque claro estos no tienen nada que ver con la producción del filme, sino con la persona o equipo encargado de realizarlo. Muchas frases se mostraban incompletas, y otras tantas no transmitían realmente la idea del personaje, que en ocasiones hacía referencia a costumbres o situaciones tradicionales.

Finalmente, este tipo de actividades, a las que es posible acceder de forma gratuita gracias a la Cineteca Nacional, son un gran acierto puesto que permiten conocer obras de difícil acceso, y acercan al público a la apreciación, no sólo del cine; sino también de otras artes (en este caso la pintura)a través de las representaciones cinematográficas que vemos en pantallas.

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