«I hope my death makes more sense than my life»
Por : kurenai_alex
Sin duda el estreno más esperado para este octubre era Joker, película dirigida por Todd Phillips, la cual dio de que hablar desde el momento en que se anunció su producción, y continuó generando expectativa y polémica después de recibir el León de oro del Festival de Cine de Venecia. La película se resume en una palabra: EXCELENTE.

Sin embargo, es preciso argumentar para no caer en la subjetividad. Esta película no sólo cuenta con la impactante actuación de Joaquin Phoenix, quien de verdad logró una transformación trascendental para adaptar este personaje a la pantalla, tan monumental que algunas escenas recuerdan al payaso ilustrado por Ruggero Leoncavallo para su ópera Pagliacci; sino también es un magnífico ejemplo de cómo se pueden reconstruir los universos de los super héroes y los villanos sin apelar a la fórmula tan gastada por Marvel.
En esta película el equipo de producción logró consolidar una historia sin huecos, en la que el personaje principal se va construyendo a lo largo de la trama para convertirse en un sujeto completo al final, siniestro pero completo. Muy al estilo de otras películas como The Dark Knight o la espléndida Watchmen, Joker crea un mundo para el personaje en el que cada detalle aporta una nueva cualidad para su construcción o deconstrucción.
La música juega un papel trascendental en la caracterización del personaje, no sólo se compuso un leitmotiv plagado de cuerdas que van desde los agudos violines hasta los profundos chelos, en momentos acompañados por la mezcla de sonidos metálicos, que aparecen en los puntos de inflexión, en los que el personaje se enfrenta a una impresión mayor a la que puede soportar: situaciones que lo doblegan poco a poco; al mismo tiempo la música preexistente se encarga de revelarnos momentos clave de su estado de ánimo, que van mas allá de los puntos de inflexión.

A lo largo de la película podemos escuchar tanto los temas de Hildur Guðnadóttir como canciones clásicas. Smile, interpretada por Jimmy Durante; Send In The Clowns con Frank Sinatra son algunos de los temas que aparecen; además de la clásica That’s life, que funciona como el colmo de la ironía dentro del espacio diegético de la película.
Como es obvio en una producción de esta envergadura, los detalles técnicos son precisos, son de alabar los momentos en los que la cámara sigue al Joker en sus travesías ya sea entre las calles o los tenebrosos pasillos de los departamentos; movimiento que brinda la sensación de que es el mismo espectador quien camina detrás del personaje, siguiéndolo y juzgándolo.
La historia, como ya todos sabíamos y esperábamos, se concentra en mostrar los antecedentes del psicótico villano más popular de la saga de Batman, y como tal no decepciona. A la par que nos muestra la historia de Arthur Fleck, la película realiza una crítica social aguda a los sistemas de clases y la falta de atención por los problemas de quienes carecen de recursos. Sin justificación hacia los actos violentos, como se rumoraba que haría, Phillips creó una película que escapa de los clichés sin recurrir a las explosiones de acción, o sangre para entretener al público.

Eso no es todo, no importa cuántas reseñas leas sigue siendo un filme sorprendente, debido a que el personaje siempre actúa de forma inesperada frente a las situaciones más obvias, y su personalidad consigue que la película no se torne en un sin sentido de chistes mal intencionados, o que apele a la fórmula del humor simple, pues la trama se trabajó por contrastes: al mismo tiempo que escuchamos una situación cómica se nos muestra una imagen contraria que impide generar una reacción única, tal como el personaje construido de forma ambigua, las emociones que desata también lo son.
Definitivamente hay que ver esta nueva configuración del Guasón, pero también hay que dejar de lado la necesidad de asociarlo con otros universos u otros personajes. Desde luego este NO es el Guasón de Ledger, el de Nicholson y por fortuna tampoco el de Leto, ni el de los cómics o entregas pasadas. Es una nueva visión, una ADAPTACIÓN, como tal hay que recibirlo y juzgarlo, sin caer en el sobre análisis, ni olvidar que el cine es y seguirá siendo la visión de un equipo de producción sobre un tema determinado moldeado por el contexto social e histórico del momento, además de pertenecer a una industria que explota las obras intelectuales para obtener ganancias económicas.


























