Crazy Eights

Las malas también entretienen

Por @kurenai_alex

En años recientes la producción de películas de terror ha crecido exponencialmente. Sin embargo, con su explotación, los guiones, argumentos y actores se han ido deteriorando hasta dar paso a una mezcla tan extraña que muchas veces ya no sabemos si lo que vemos es comedia o terror. Desde luego este fenómeno no es privativo del género. Basta con echarle un vistazo a una de las últimas sagas de vampiros estrenada en cines para comprobar que dentro de la industria cinematográfica está ocurriendo un fenómeno extraño, en el que lejos quedan las poéticas escenas que nos otorgaron personajes del mundo del cine como Fritz Lang, Fedérico Fellini, Andrei Tarkovsky o Akira Kurosawa.

Pero ello no significa que todas las películas sean malas o que el buen cine esté desapareciendo. Simplemente que la industria está evolucionando de acuerdo a su contexto.  Mas con todo y sus defectos de producción, diseño, estructura, etcétera, estas películas no dejan de consumirse y de acrecentar los millones de dólares que percibe la industria, sobre todo si hablamos de cine hollywoodense. Después de todo y aunque le pese a muchos puristas que consideran que el cine debe ser arte y nada más, éste no deja de ser una gran empresa, y como tal, busca generar dinero, y si con ello hay que sacrificar un poco la estética o la lógica, para mostrar en pantallas una serie de imágenes que atrapen al público, definitivamente lo hará.

Ya podrán quejarse Jean Louis Comolli u otros, sobre la creación del cine que adormece al espectador, y no por ello desaparecerá. Por otra parte, cada cinta, sin importar qué tan absurda resulte para algunos es al final entretenimiento para otros. En términos prácticos: las malas también entretienen. Tal es el caso de Crazy Eights, y es que si hay una película que tenga material para criticar y reír a carcajadas es esta producción de James Koya.

La historia va así: después de 20 años, seis amigos se reencuentran, pero no para charlar y recordar; sino para el funeral de un séptimo, que misteriosamente ha dejado en su casa instrucciones precisas para llegar a la cápsula del tiempo que escondieron juntos cuando eran niños. Siguiendo los clichés clásicos todos deciden ir al lugar de sus pesadillas: una siniestra clínica en la que experimentaban con ellos en su infancia, sólo para recuperar la dichosa cápsula. Pero ahí el terror los aguarda.

Esta película, producida en 2006, cuenta con las actuaciones de Traci Lords (popular actriz porno del 84 al 86), Frank Whaley, Dina Meyer, Gabrielle Anwar, George Newbern, Dan DeLuca, Karen Berris, Michael Gabel, Joe Hansard y Jason King, y además cuenta también con todos y cada uno de los clichés de películas de terror. El carro que se descompone a la mitad del bosque; el fantasma del vestido blanco que por cierto, en un inicio, es el de una niña de siete u ocho años y al finalizar la película el de una mujer de 30 o 40; muertes sin sentido y lo mejor de todo ¡sangre que parece salsa de tomate! 

A cada paso la trama se vuelve más enredada, tanto que al final ya no sabes quién es el malo o si en realidad hubo un malo. Los errores de continuidad son más evidentes que los fraudes políticos, y cada nueva situación a la que se enfrentan los personajes es más inverosímil que la anterior. Esta es definitivamente, una película que no puede dejar pasar si busca convertirse en un crítico experto en buscar errores en los filmes, desde los movimientos de cámara hasta las actuaciones le dejaran una grata experiencia, puesto que cada elemento es digno de ser criticado y corregido. 

Claro que si usted es más bien del tipo que piensa que sólo hay que ver “buen cine”, primero comience por definir qué es “buen cine” y segundo no pierda su tiempo en esta cinta. Para finalizar basta decir que para poder reconocer entre una producción cinematográfica de calidad hay que tener bases de comparación de lo contrario los argumentos críticos pierden legitimidad. Y créame, sin importar qué sea lo que se vea, siempre aprenderá algo nuevo, en este caso, por lo menos aprenderá qué no se debe hacer en una película de terror.    

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