Doppelgänger

«Se cree que cuando ves a tu doble es que estás a punto de morir»

Por kurenai_alex

Existe una leyenda que cuenta que cuando ves a tu doble es que la muerte te acecha, pero, ¿qué pasaría si ni tú mismo sabes si el doble eres tú? 

Los fenómenos sobrenaturales, en los que se ven involucrados fantasmas, almas en pena o aparecidos, son uno de los temas favoritos de la literatura y el cine de terror. Pero claro, existen otro tipo de historias, aquellas en las que el protagonista no tiene forma de vencer el peligro que lo aqueja, porque el horror proviene de sí mismo. 

En el año 1886, Robert Louis Stevenson, escritor escocés, dio vida a una siniestra historia de suspenso, que con el paso de los años sería adaptada en más de una ocasión para su versión cinematográfica: El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde.  La historia es tan popular que hasta Silvestre y Piolín le dedicaron un capítulo en su serie, pero eso no es lo importante.  El caso es que la idea de mostrar el monstruo que vive en el interior de cada ser humano se convirtió en una nueva fuente de inspiración para los cineastas.  

Cintas como Psicosis de Alfred Hitchcock, A tale of Two Sisters de Kim Ji-woon, o Hide and Seek de John Polson, han retomado esta idea y han creado películas que te hacen sospechar hasta de tu sombra y ver con terror el espejo. En el año 2003, Kiyoshi Kurosawa, maestro del terror, creó una cinta bajo la misma temática, que rompía todos los esquemas planteados hasta el momento: Doppelgänger

Kôji Yakusho en Dopperugengâ de Kiyoshi Kurosawa, 2003

Protagonizada por su actor fetiche, Kôji Yakusho, Doppelgänger cuenta la historia de Michio Hayasaki, un científico con una mente capaz de crear cualquier cosa. Gracias a sus inventos revolucionarios, la compañía en la que trabaja se encuentra entre las mejores a nivel mundial, por ello le dan libertad al hombre para desarrollar sus arriesgados inventos. El último de éstos es una silla que sirve para ayudar a los discapacitados a realizar sus tareas cotidianas, supliendo sus músculos atrofiados con los instrumentos incluidos en la silla, al conectar directamente al cerebro con los receptores nerviosos de todo el cuerpo. 

Sin embargo, los niveles de estrés acumulados por el trabajo le impiden a Michio completar su tarea. Es gracias a este mismo estrés que la personalidad de Michio termina dividida en dos partes, su parte buena/reservada y su parte mala/atrevida, quien aparece para sacar a la primera de su estancamiento, sin importar que obstáculos tenga que eliminar en el proceso.

Kôji Yakusho en Dopperugengâ de Kiyoshi Kurosawa, 2003

Esta maravillosa creación de Kurosawa plantea desde todas las perspectivas existentes la múltiple naturaleza del ser humano, y tal como la novela de Stevenson, demuestra que muchas veces la parte que nos esforzamos por ocultar es mucho más real o consistente que la fachada que utilizamos para presentarnos al mundo, y en ocasiones sus intenciones son mucho menos siniestras que las que planteamos. Temas como la moral, los deseos ocultos, las frustraciones reprimidas, y la falta de conocimiento del yo destacan en la película al mezclarse con una excelente trama de suspenso. 

La cinta muestra una serie de giros inesperados que la transforman en una obra de arte del cine de suspenso, los personajes cambian y se acoplan a la maraña de confusión que surge, haciendo que nos preguntemos quién es el malo de la historia, mejor aún, si de verdad existe un malo en la historia. 

¡Y de las actuaciones ni hablar! Kôji Yakusho representa tan bien a las dos partes de su personaje, que deja claro porqué es el favorito del director para caracterizar a sus protagonistas. Tiene una capacidad desmedida para cambiar de estado en un segundo, arrastrándote a las entrañas de las pasiones más oscuras, y como siempre, ninguno de los personajes que interpreta son iguales. Todos cuentan con una personalidad distinta que sólo él, con sus décadas de experiencia en el cine, podría aportarles. 

Además de las actuaciones, Kurosawa, como de costumbre, no tiene reparo en mostrar escenas sangrientas aquí y allá, pero todas ellas justificadas y estéticas, sin halo de morbosidad insana. Su técnica cinematográfica vuelve a ser impecable como en trabajos anteriores en los que la fotografía y la música se unen para dar vida a un impenetrable universo de misterio.

Así que si estás buscando una cinta de suspenso, entretenida, diferente y que para variar te ponga a pensar un poco, no te puedes perder Doppelgänger de Kiyoshi Kurosawa. Créeme no te arrepentirás. 

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