Revisando el terror clásico
Por @kurenai_alex
La llegada del mes brinda una oportunidad a los fanáticos de los filmes de terror (como yo) para asistir a la presentación de nuevos productos que buscan aterrorizar al público; aunque en muy pocas ocasiones lo consiguen, este mes brinda también un excelente pretexto para revisar nuevamente a los clásicos: películas que se quedan en la memoria del público por su calidad técnica y argumental. Así que eso haremos, en este texto redescubriremos a Carlos Enrique Taboada, un director que decidió que en México también era posible crear terror.
En una noche de fuerte ventisca el sueño de Claudia se ve perturbado por una siniestra voz que clama su nombre. Al despertar, una figura tenebrosa y fantasmal pende del techo sin dejar de pronunciar con su voz de ultratumba «Claudia, Claudia». Horrorizada ante la aparición la chica deja escapar un grito de terror para después desvanecerse.

A partir de ese momento, Claudia comienza a experimentar el acoso de la tenebrosa aparición, quien en sueños le muestra una misteriosa buhardilla, que al parecer, se encuentra en la escuela, en donde Claudia vive rodeada por sus compañeras y maestras. En busca de resolver el misterio, la chica y sus amigas deciden entrar al torreón situado en el patio. Pero antes de poder comprobar algo, son descubiertas por la profesora Lucía. Ésta, a pesar de ser siempre comprensiva con sus alumnas, se ve obligada a reportarlas con la señorita Bernarda, la muy estricta directora del plantel, quien decide que como castigo, las chicas deberán permanecer enclaustradas en el colegio durante los diez días de vacaciones.
La profesora Lucía se opone a la decisión, pues no quiere que «se repita la tragedia». Pero la directora, que no cree en supersticiones, no está dispuesta a que se quebranten las reglas de su prestigioso colegio, menos aun que se ponga en duda su autoridad. Al final, las chicas se ven obligadas a quedarse junto con la directora, la profesora Lucía y el jardinero. Pero ellas no saben que hay alguien, o algo más, que no podrá descansar hasta ver consumada su venganza…

Así comienza Hasta el viento tiene miedo, película de culto del cine de terror en México, escrita y dirigida por Carlos Enrique Taboada, quien además le regaló a la historia de la cinematografía otras obras trascendentales como Veneno para las hadas.
Producida en el año de 1968, logró captar la atención del público y se transformó pronto en un filme popular. Tal como en El libro de piedra, Taboada utiliza en esta película una técnica eficiente para provocar más de un susto a lo largo de sus 90 minutos de duración: la sugestión. Este método, que quizá servía para compensar la escases de recursos técnicos que permitieran mostrar fantasmas convincentes, fue precisamente el que posicionó al director como un genio en el ámbito del terror, género poco explotado en México hasta ese momento, en el que demostró que no siempre son necesarios grandes efectos especiales para mantener cautivos a los seguidores de los filmes de fantasmas.
Por otra parte, el director recurría a los clichés de las historias urbanas para crear sus guiones y los llevaba a la pantalla de forma magistral para su época. El cuento del espíritu que vaga en los colegios buscando concluir lo que no pudo completar en vida, es uno de los argumentos más socorridos de las cintas de terror y del folclor popular. Sin embargo, pese a la gran cantidad de filmes con esta temática son muy pocos los que se salen de los estándares y logran darle una esencia real al ente malévolo que ronda en los pasillos, hasta volverlo tan creíble que tenemos que girar la cabeza de vez en cuando para garantizar que no esté detrás de nosotros. Taboada lo logró.

A través de la mezcla de sonido, la oscura iluminación, el enfoque de figuras misteriosas y los encuadres pertinentes a los escenarios fantasmagóricos, que se encargan de conducir el hilo del misterio, este director manifestó una técnica cinematográfica bastante convincente para su tiempo.
El impacto de los trabajos de este director es tan apreciado que en 2007, Gustavo Moheno decidió recrear la historia de Taboada acoplándola a la nueva época. Para ello se valió de la ayuda de Mario P. Székely, Ángel Pulido y Alfonso Romero, para crear un guión nuevo a partir del original del 68. Las circunstancias eran prácticamente las mismas: un colegio, un fantasma vengativo, un grupo de chicas, etcétera. Mas, los guionistas consideraron que no era suficiente para que el filme fuese exitoso, y añadieron una serie de factores para volverlo más atractivo, convirtiendo la inocente historia del colegio de señoritas, en un filme de mujeres perturbadas y atrevidas que se encuentran internadas por tener problemas de anorexia, drogadicción o tendencias suicidas.

Y por si todo esto no funcionaba agregaron un punto extra: el triángulo amoroso lésbico entre el fantasma, la psicóloga y la directora del internado. Todo ello con la participación de Martha Higareda, figura clave del nuevo cine mexicano, popular por su interpretación en cintas como Amarte duele (2002) y Niñas mal (2007), y Verónica Langer, actriz consolidada en cine y la televisión desde los años 90.
Aunque el triángulo lésbico era sin duda un giro interesante para la historia original, se enfocaron tanto en las escenas lésbicas y los conflictos emocionales de las chicas del colegio, que la historia del fantasma quedó de lado, y la película daba la impresión de ser más morbosa que terrorífica. No niego que existan remakes sorprendentes, que no sólo capturan la naturaleza de las cintas originales; sino que incluso le aportan a éstas elementos que las transforman en un nuevo material que adquiere valor por sí mismo. Pero tampoco puedo negar que la inocente historia de Taboada resultaba mucho más espeluznante que la versión de Moheno. Sin embargo, eso sólo usted, como público, lo puede decidir.
Título: Hasta el viento tiene miedo; Director: Carlos Enrique Taboada; Guión: Carlos Enrique Taboada; Música: Raúl Lavista, Galdino Samperio, Eduardo Arjona; Reparto: Marga López, Maricruz Olivier, Alicia Bonet, Norma Lazareno, Renata Seydel, Elizabeth Dupeyrón, Rita Sabre Marroquín, Irma Castillón, Pamela Susana Hall; Año: 1968; Duración: 90 min
