«Yo decidí ser una reina, y eso no me hace menos hombre» João Francisco Dos Santos
Por @kurenai_alex
Los años treinta, la discriminación racial, la lucha de clases, el abuso del poder, los prejuicios sociales, la pobreza extrema y los infortunios más grandes es lo que nos muestra Karim Aïnouz en su obra maestra Madame Satã.
Para Aïnouz, como para muchos otros, Madame Satã sólo figuraba como el nombre de un conocido night club en Sao Paulo. Pero tras una serie de casualidades se daría cuenta de que detrás de él se escondía una historia digna de ser filmada y conocida.

La película empieza con un plano cerrado, un close up al rostro golpeado de un hombre joven de mirada triste. Mientras lo observamos, la voz en off de un juez recita sus múltiples crímenes entre los que se encuentran: violencia, resistirse a la autoridad, robo, pederastia pasiva, prostitución, faltas a la moral y otro tanto en la lista. Un momento después la escena cambia, llevándonos de la mano hasta el recital musical de una mujer que narra Las mil y una noches mientras el mismo joven que ha sido juzgado la observa con admiración imitando sus movimientos; y más tarde arrastrándonos a su lado a las entrañas de un tugurio de dudosa reputación en un pequeño barrio de Brasil. Esta serie de contrastantes escenas son sólo el inicio para contextualizarnos en la historia de João Francisco Dos Santos…
En medio de la pobreza en el barrio de Lapa, lugar conocido por su vida nocturna, en los años 30, es donde se desarrolla la mórbida historia de João, un joven de compleja personalidad que sueña con convertirse en una estrella, o mejor dicho una diva, y darse a conocer al mundo. La vida del chico no es sencilla, vive en uno de los sitios más pobres, rodeado de criminales, prostitutas, corrupción y mucho, mucho más. Pese a realizar un excelente trabajo en un cabaret, como asistente de la cantante principal, sufre los constantes ataques de racismo por parte de ésta, que debido al color de su piel se ensalza en discriminarlo. Aunado a ello, el dueño del local se niega a pagarle por su trabajo, dándole a entender que el tenerlo allí debería ser paga suficiente para él.
Si bien durante su trabajo en el cabaret, el joven, de 1.82 centímetros de altura y 90 kilos de músculo puro, es tranquilo y soporta todas las humillaciones a las que lo someten, fuera su personalidad es completamente distinta, pues al llegar a su territorio se vuelve capaz de todo con tal de defender la integridad de sus amigos, dejando en segundo plano la suya.
Pero, detrás de ese joven sobreprotector, romántico y atento, capaz de recitar versos al hombre de sus sueños y de cuidar de los suyos aun a riesgo de su propia vida, hacer de padre adoptivo para la hija de su amiga, defensor del honor y la virilidad como características esenciales de un «hombre verdadero», se esconde una tercera personalidad, la del ladronzuelo seductor que atrae a los hombres a su cuarto para quitarles el dinero sin siquiera prestar sus servicios sexuales, además de explotar a otros homosexuales para conseguir fondos para sobrevivir.

Un buen día, cansado de las injusticias por parte de sus patrones en el cabaret decide cobrar su paga por las buenas o por las malas, y como las buenas no funcionan no le queda más que la segunda opción. Por desgracia João no cuenta con que el dueño del cabaret no se quedará tranquilo hasta ver su dinero de regreso y al joven tras las rejas.
Luego de una breve estancia en prisión, João decide que es momento de cumplir sus sueños sin importar que el mundo esté a favor o en contra de él…
Desde luego este es sólo el inicio de la película y claro, también fue el inicio de la vida de Madame Satã, un hombre que pese a las adversidades logró su sueño de convertirse en una de las figuras más importantes del Carnaval de Río en la primera mitad del siglo pasado. Está película de Aïnouz se basa precisamente en ese personaje mítico que es, hoy en día, una referencia dentro del mundo nocturno, los cabarets y los carnavales.
La preparación del rodaje le llevó a Aïnouz alrededor de un año, en el que se dedicó a conocer a fondo al personaje, los lugares que frecuentaba, las personas a las que conocía y cada una de las facetas de su vida. Y aunque el mismo director declaró que preparó hasta el más mínimo detalle para tener la grabación controlada en un cien por ciento, al final decidió darle una mayor naturalidad a la historia y dejar los apuntes de lado para lograr que la cinta no se viera como una simple actuación, sino como una traslación de la realidad a la pantalla. Para ello pidió a los actores principales que se reunieran, se conocieran e intimaran, para conseguir un ambiente de confiabilidad que es difícil conseguir con extraños que se ven sólo para filmar.

Al final, sus múltiples investigaciones y sus técnicas para enlazar a los personajes dieron como resultado una excelente película que figura dentro de la nueva ola del cine brasileño, y que además da a conocer a un personaje emblemático de su cultura, que como el mismo director ha declarado: muestra «su postura de resistencia en un país donde la exclusión de la sociedad es una regla mas que una excepción», y eso fue precisamente lo que lo atrajo al personaje y a la creación de la cinta.
La película de Madame Satã, es la mezcla perfecta entre la biografía de un personaje, el retrato de una sociedad y una denuncia a la intolerancia y el racismo sin caer en clichés. Por otra parte, la decisión de Aïnouz de enfocarse precisamente en esa etapa de la vida de João sirvió para capturar en plenitud la esencia del controvertido personaje interpretado por Lázaro Ramos, excelente actor que además contaba con la particularidad de cumplir de forma perfecta con el perfil físico de Madame Satã, y quien hizo una apuesta arriesgada al aceptar la interpretación.
El trabajo en conjunto de actores, director y equipo técnico fue reconocido por la crítica mundial, lo cual se reflejó no sólo en la aceptación de la cinta por parte del público que tuvo la oportunidad de verla; sino también en las nominaciones y galardones que ésta recibió.
Por desgracia, pese a ser una excelente película que ha sido llevada a diversos países, no es muy conocida y pasó casi desapercibida para el público en general. Sin embargo, usted no puede perdérsela para crear su propia opinión no sólo sobre la cinta sino también sobre las problemáticas que aborda.
Título: Madame Satã; Dirección y guión: Karim Aïnouz; Fotografía: Walter Carvalho; Música: Marcos Suzano & Sacha Ambak; Reparto: Lázaro Ramos, Marcelia Cartazo, Flavio Bauragui, Felipe Marques, Emiliano Queiroz, Renata Sorrah; Año: 2002; País: Brasil/Francia; Duración: 105 min.
