Tesis

La curiosidad mató al gato

Por @kurenai_alex

Las historias sobre el cine snuff han crecido hasta el punto en el que uno se pregunta qué tan reales son.  Existen relatos que sitúan el surgimiento de este tipo de cintas con los asesinatos de Charles Manson, e incluso otros hablan sobre su aparición muchos años antes. Sin embargo, el teórico y experto en cine Jean Louis Comolli  asegura que de existir, el snuff ni siquiera podría llamarse cine. De acuerdo con el autor, la muerte real no puede ser catalogada dentro de algún género cinematográfico puesto que el público no se identificaría con ella. 

Pero mientras se decide si es cine, si existe y si es posible distribuirlo, las grabaciones que sí se catalogan como cine se han dado a la tarea de crear cientos de cintas que hacen referencia a esta situación. 

Son cientos, por no decir miles, de filmes los que nos cuentan con lujo de detalle visual, como un grupo de personas son encerradas, perseguidas, atemorizadas y generalmente masacradas por una mente enferma que se encarga de infringirles los más terribles castigos. Incluso The Cabin in the Woods, dirigida por Drew Goddard, ha hecho mofa de esta situación con una interesante sátira de cómo y por qué se producen películas, que si bien no son snuff, muestran todas las características de este género con la única diferencia de que no son reales. 

Cintas como Hostel de Eli Rot, The Texas Chain Saw Massacre de Tobe Hooper y su posterior remake del 2003 dirigido por Marcus Nispel, Cradle of fear de Alex Chandon, House of 1000 Corpses de Rob Zombie, etcétera; los millones de dólares que generan en pantallas y la producción continua de este estilo de filmes son una muestra de que la morbosidad y el gore venden. Pero aun dentro de este género existen directores que utilizando la misma temática han logrado encapsular una visión diferente, creando obras que resultan entretenidas y que no necesariamente requieren de litros de sangre para ser buenas; sino que optan por el suspenso relegando las escenas gore a un segundo plano y en ocasiones a un término prácticamente innecesario. Este es el caso de Alejandro Amenábar y su ópera prima Tesis.

Esta es una película española del año 1996, en la que Amenábar y Mateo Gil, su colaborador en el guión, describen la historia de Ángela, una chica que decide escribir su tesis acerca de la violencia audiovisual.  Y aunque el tema principal es precisamente el cine snuff, se pueden apreciar otro tipo de detalles que referencian la morbosidad humana en general. 

El tema de lo mórbido está presente en cada una de las escenas y encuadres que presenta el director sin caer nunca en lo grotesco. Todo comienza cuando el encargado del metro le pide a las personas desalojar el tren, en el que viaja Ángela, puesto que han tenido un incidente: un hombre se ha tirado a las vías y el tren lo ha atropellado. 

Eduardo Noriega en Tesis (Alejandro Amenábar, 1996)

Las indicaciones son simples, hay que avanzar dos vagones y salir al anden; sin embargo la instrucción extra remueve cada fibra de curiosidad en las personas: «no miren a la vía, el hombre está partido por la mitad». Algunos de los pasajeros caminan temerosos pegados a la pared y cubriéndose el rostro para no ver la escena, pero otros intentan echar una discreta mirada a lo que ha ocurrido. Ángela es una de éstos últimos.  

Mientras realiza su trabajo de investigación descubre unos misteriosos videos que al parecer son verdaderas cintas snuff que han permanecido ocultas en la escuela. Ángela, escudada bajo el pretexto de que todas sus acciones están encaminadas a realizar un buen proyecto de tesis comienza a investigar la procedencia de los videos. Poco a poco la protagonista se introduce en el mundo de la violencia y cómo ésta es percibida por las personas en general, hasta el punto en el que ni ella misma sabe si de verdad su interés por la materia es puramente objetivo y por tanto un objeto de análisis, o  una necesidad que satisface su propia y morbosa personalidad. 

Sin embargo, tanto en el cine como en la vida real, cada una de las acciones que realizamos tiene consecuencias y en tanto descubre cuál es el tipo de interés que tiene por las grabaciones que ha encontrado, se ve inmiscuida en un extraño caso que la conduce al borde de la paranoia al no saber si está siendo perseguida o si simplemente se siente acosada por su propia conciencia.    

Ana Torrent y Fele Martínez en Tesis (Alejandro Amenábar, 1996)

Pese a que la temática abordada por la película es hasta cierto punto un tabú, Tesis fue favorecida por la crítica y multi premiada en los premios Goya. Además, la película cuenta con un gran elenco entre el que destaca Eduardo Noriega con su excelente interpretación de Bosco y Fele Martínez quien recibió el premio Goya a Mejor actor revelación por su actuación como Chema en esta cinta. 

Los momentos de suspenso quedan acentuados con encuadres clásicos a los rostros de los personajes en close up para ver sus expresiones de terror, o el típico over shoulder, que nos comunica la posible presencia de otro personaje; todo ello sin ser repetitivo, y al mismo tiempo el carisma de los personajes principales nos ayuda a seguir la historia con suficiente empatía para desesperar en el momento en que se encuentran en aprietos.  

Pero no sólo en España la película gozó de reconocimiento, sino que su fama se fue extendiendo hasta ser considerada una de las mejores cintas de suspenso en diferentes países. No resulta extraño si tenemos en cuenta la mezcla de elementos diegéticos que hace el filme. No sólo presenciamos la historia lineal del argumento en que se mueve Ángela; sino también un segundo nivel de profundidad a través de las cintas que hacen girar toda la trama. 

Este tipo de películas del estilo de 8mm (Joel Schumacher, 1999), genera atracción en el público debido a la posibilidad que nos plantea sobre la veracidad del contenido en pantalla. Tesis eso una excelente opción para pasar un rato entretenido, lleno de tensión.

Título: Tesis; País: España; Año: 1996; Género: Thriller, Terror; Dirección: Alejandro Amenábar; Guión: Alejandro Amenábar, Mateo Gil; Música: Alejandro Amenábar, Mariano Marín; Reparto: Ana Torrent, Fele Martínez, Eduardo Noriega, Xabier Elorriaga, Miguel Picazo, Nieves Herranz, Rosa Campillo, Paco Hernández, Rosa Ávila, Teresa Castanedo, José Miguel Caballero; Duración: 125 min.

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