Homenaje en corto

A Ernesto Gómez Cruz

Por@kurenai_alex

Paty chula (1991) de Francisco Murguía, Sístole Diástole (1997) de Carlos Cuarón, La luna de Antonio (2003) de Diana Cardozo e Inaudito (1999) de Agustín Calderón, fueron los cortometrajes seleccionados este lunes 9 de septiembre para rendirle homenaje a uno de los grandes actores del cine mexicano: Ernesto Gómez Cruz.

Jorge Magaña en la presentación del Homenaje a Ernesto Gómez Cruz

La ceremonia fue dirigida por Jorge Magaña, director de Shorts México, programa que como parte de su 14ª edición decidió realizar un merecido reconocimiento al actor proveniente de Veracruz, quien ha trabajado de la mano de grandes directores como Juan Ibáñez, Felipe Cazals, Jorge Fons, entre otros.

Ernesto Gómez Cruz agradeciendo el reconocimiento de Shorts México

Acompañado de actores como Tenoch Huerta, Mario Zaragoza y Roberto Sosa, quienes le dirigieron palabras de felicitación y agradecimiento por sus múltiples contribuciones al cine mexicano, Ernesto Gómez Cruz recibió con agrado el galardón y declaró seguir en activo, a la espera de continuar sus andares en el mundo de la cinematografía.

Paty chula (1991) Narra la historia de una joven oficinista de publicidad, estudiante de psicología de la Ibero, empeñada en lograr que un empresario de Guanajuato firme un contrato con su empresa. En su afán por lograrlo acepta una invitación poco formal para tener con él un encuentro privado en un restaurante de mariscos, en donde poco a poco, incitada por el empresario, se embriaga y pierde el control de sí misma. La película es una excelente muestra de técnica y lenguaje cinematográfico, pues mezcla encuadres muy rápidos con música tradicional mexicana que acelera el ritmo del argumento, haciéndolo mucho más fluido. Gracias a su estilo de comedia, el cortometraje introduce al espectador, de forma discreta y amena a la reflexión acerca de temas violentos que, por desgracia, siguen siendo parte de lo cotidiano: la discriminación, inseguridad, acoso y violación. El único defecto de este trabajo es que la moraleja fue introducida casi con calzador rompiendo el ritmo del resto del metraje.

Sístole Diástole (1997) En este trabajo dirigido por Carlos Cuarón y escrito por su hermano Alfonso, Gómez Cruz representa al clásico padre de familia de clase media. A lado de Salma Hayek, Evangelina Martínez, Roberto Sosa y otros actores, acudimos a un día de convivencia normal de una familia, que como todas, cuenta con sus secretos, problemas y muchas, muchas situaciones cómicas. Además del excelente trabajo de producción, los tintes humorísticos se desarrollaban perfectamente a lo largo del cortometraje sin abusar de la comedia para presentar la historia acompañada de algunas sorpresas argumentales que logran desatar las sinceras risas del espectador.

Salma Hayek en Sístole Diástole, 1997, de Carlos Cuarón

La luna de Antonio (2003) Es el año 1969 y la televisión finalmente ha llegado a una de las zonas rurales de la Ciudad de México, sin embargo Antonio (Ernesto Gómez Cruz), campesino dedicado a su trabajo y conocedor de los ciclos lunares, siente repudio frente al nuevo invento y sus falacias de modernidad, pues en él ve las promesas incumplidas del gobierno que promete caminatas lunares pero no es capaz de construir una carretera para que los pobladores no se llenen de lodo. Trabajado en blanco y negro, este cortometraje recrea una realidad, que pese a haber quedado en el pasado no deja de ser vigente hasta el día de hoy.

Fotograma de La luna de Antonio, 2003 de Diana Cardozo

Inaudito (1999) Una versión completamente distinta de Ernesto Gómez Cruz, aparece en este cortometraje de Agustín Calderón basado en un trabajo de Roald Dahl, una historia dramática con tintes de ciencia ficción.

Todos estos cortometrajes muestran la capacidad histriónica de Gómez Cruz, y parte de la variedad de papeles en los que ha incursionado a lo largo de su carrera. Todos los papeles representados son diferentes entre sí pero cada uno sigue teniendo la marca distintiva de un actor que ha sabido perpetuar su estancia en pantallas a través de su dedicación y profesionalismo.

Resulta encomiable el trabajo de Shorts Mexico para rescatar del olvido estos cortometrajes y presentarlos a un público en el que se conjugan una gran variedad de generaciones distintas. Aunque algunas de estas nuevas generaciones desconocían los trabajos presentados, en la sala se conjugaron las risas y exclamaciones tanto de quienes habían visto los cortos como de quienes los apreciaban por primera vez dejando claro que estos argumentos continúan generando empatía con el público a través de sus personajes y situaciones. Es una lástima que la organización del evento haya contado con una gran variedad de fallas desde la tardanza para iniciar con la ceremonia hasta los fallos técnicos antes de presentar el último cortometraje.

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